PABLO COTTON Nacido en Cintruénigo (Navarra) en 1984. su nombre real es Pablo Chivite. Pablo empezó a interesarse.por la música desde que tiene uso de razón. A los 15 años comenzó a poner música en COTTON CLUB (cintruénigo) en la cual ponía temas comerciales, rock,…. Un poco de todo. Transcurridos dos años empezó a realizar sus primeras mezclas pasando a la sala “el garaje” de Cotton Club. En sus sesiones se iban intercalando el techno y el trance a partes iguales y en dosis muy contundentes, sin olvidar la música remenber (80’s/90’s) por la que siente gran devoción gracias la influencia de sus hermanos mayores. Transcurrida una larga temporada pinchando en Cotton, Pablo evolucionó hacia sonidos más oscuros como el techno-minimal, tech-house, hasta el día de su cierre en 2004. Esto le dio la posibilidad de compartir cabina con grandes dj’s nacionales como: TONY VERDI, FRANK TRAX, PG2, DAVID FERRERO, CRISTIAN WAREHOUSE, KIKE PRAVDA, IÑIGO OUREZABAL, KREATOR, IKER NUÑEZ, ENEKO, ANGELOOP,…etc. También tuvo al posibilidad de compaginar su residencia con algunas salidas a diferentes salas de la zona como: ZONA LIMITE, CREPUSCULO, BISNES, etc… Después del cierre de Cotton Club en 2004 pasó a realizar sus sesiones en pub DECIMAL (cintruénigo) donde dio otra vuelta de tuerca más y evolucionó hacia un sonido más fresco y alegre como es el house. Al ser un club pequeño, y acogedor, Pablo nos hizo pasar noches inolvidables creando el mejor ambiente. A finales de 2005, Pablo pasa a formar parte del equipo de residentes de Basik-techclub en la sala 2. Aquí sigue evolucionando hacia sonidos mas club y se desarolla mas como deejay. Las sesiones de este dj pasan del house más puro y auténtico, mezclado con tintes de tech-house muy alegre, hasta el electro o electro-house, sin olvidarse nunca de temas míticos del recuerdo. Después de tres temporadas en Basik y compartir cabina con grandes deejays del panorama internacional y nacional decide abandonar la residencia y pasa a formar parte de Decimal club como residente mensual y pinchar en diferentes clubs de Navarra, la rioja y Aragón. Comienza una adadura a traves de la radio con un programa llamado “A LITTLE MORE” en LOCA FM (la ribera 97.7 o locafmlaribera) junto a Jose Garlo, compañero de residencia en Basik. Aquí ambos dan rienda suelta a su imaginación y realizan una apuesta muy arriesgada de un programa semanal de dos horas llenas de la mejor musica underground a nivel nacional e internacional, novedades, colaboraciones con los sellos mas destacados y noticias destacadas de la musica. Tras empezar el programa empezaron a realizar sesiones juntos y a dar mucho que hablar por toda la zona norte y empiezan a actuar en diferentes clubs. En estas ocasiones realizan sets donde muestran todo el espiritu “A LITTLE MORE”. En estas sesiones empezaron a colaborar con diferentes musicos y voces para poder dar mas variedad de sensaciones a sus sets llenos de la mejor musica underground del momento. Este dj se caracteriza por sus sets alegres, llenos de energía, buen rollo y mucho groove con las que consigue una gran complicidad con el público que no para de bailar y disfrutar en toda la noche.
sesiones
mi ultima sesion techno
Minitec - entre tinieblas by eneko lozano aka minitec
SESION ENTREVISTA DE LA SEMANA
Rayo@technopolis-29-09-2010 by cultura electronica
LA VERDAD SOBRE EL TECHNO
El techno es un tipo de música electrónica que surgió en Detroit, EEUU, hacia mediados de los años 1980.
La primera grabación que empleó la palabra techno como referencia a un género musical data de 1988. En la actualidad existen multitud de estilos de techno, si bien está generalmente aceptado que el origen del género se encuentra en el detroit techno y en sus precursores.
El punto de partida lo constituyó la fusión de la tradición musical europea basada en el uso experimental del sintetizador con diferentes estilos de música de raíz afroamericana como el funk, el free jazz o el electro. A esto se le añadió la influencia de una estética y temática de corte futurista, basada tanto en la ciencia ficción como sobre todo en la obra de Alvin Toffler. El propio término techno deriva del concepto de "techno rebels" presente en el libro La Tercera Ola de este sociólogo estadounidense. Esta combinación de ideas acerca el techno a un tipo de estética conocida como afrofuturismo.
La prensa especializada y los seguidores del techno critican el uso poco riguroso del término, pues en ocasiones se confunde con otros estilos diferentes que nada tienen que ver, como el dance o el trance.
La prensa especializada y los seguidores del techno critican el uso poco riguroso del término, pues en ocasiones se confunde con otros estilos diferentes que nada tienen que ver, como el dance o el trance.
Orígenes
La influencia de Kraftwerk
La influencia de Kraftwerk
Kraftwerk, un grupo alemán que comenzó su carrera a principios de los años 70, tiene una influencia considerada fundamental en toda la música posterior, especialmente en la electrónica. Su estilo se enmarca dentro de un movimiento más amplio que tuvo lugar en Alemania conocido como krautrock. El cuarto álbum de Kraftwerk, Autobahn (disco) (1974), fue el que los convirtió definitivamente en un fenómeno internacional. Es un disco pionero que contiene los primeros elementos de géneros como el synth pop o el electro, estilos muy relacionados con el techno que surgiría unos años más tarde.
Origen del techno en Detroit
Desde 1977 hasta mediados de los años 80, un programa nocturno de radio de Detroit conducido por The Electrifying Mojo y llamado Midnight Funk Association, causó un impacto profundo en la forma de acercarse a la música de toda una generación de oyentes. The Electrifying Mojo tenía que moverse de emisora en emisora debido a una arriesgada programación que le costó varios despidos, pues su propuesta se salía del canon comercial habitual y del tipo de radio a la que la comunidad afroamericana estaba acostumbrada. En su espacio se podía escuchar una personal selección de estilos y artistas que podía incluir soul clásico, Kraftwerk, nuevos románticos ingleses, el P-Funk de Parliament, The Clash o música clásica.
Este programa sirvió de inspiración para numerosos productores locales afroamericanos como Juan Atkins, Derrick May, Kevin Saunderson (conocidos como The Belleville Three por el instituto de Detroit donde estudiaban) y Eddie Fowlkes. Influidos por el sonido electrónico alemán y la tradición musical negra, comenzaron a producir con sintetizadores y otros instrumentos electrónicos un nuevo tipo de sonido que compartía elementos con el electro que artistas como Afrika Bambaataa hacían en aquella época en otros puntos del país. Juan Atkins fue el pionero, al formar a comienzos de los 80 junto al veterano de Vietnam Rick Davis el grupo electro Cybotron. Entre sus producciones se cuenta el que es considerado como primer tema de techno de la historia, "Alleys Of Your Mind" (1981), o canciones que sentarían las bases del género como "Clear". El grupo se dotó de una estética futurista y relacionada con la ciencia ficción que se refleja tanto en su música como en la temática de las canciones y en el nombre del propio género. De la obra del futurólogo Alvin Toffler fueron tomados términos como Cybotron, Metroplex o techno.
El sonido original de Detroit estaba profundamente influido por la música afroamericana estadounidense, especialmente por géneros como el soul y el funk, y en particular por el p-funk de Parliament. El estilo de su teclista Bernie Worrell, uno de los primeros músicos de funk que cambió el teclado Hammond por un sintetizador, influyó notablemente sobre la forma de tocar de los impulsores del techno. La combinación de la tradición negra con la música que venía de Europa, en particular el krautrock, el italo disco de Giorgio Moroder y la experimentación generalizada que tenía lugar con sintetizadores, dieron como resultado ese primer sonido techno.Derrick May lo describió con una frase que se ha hecho famosa:
"El techno es un gran error, como si George Clinton y Kraftwerk se quedaran atrapados en un ascensor y solo tuvieran un sintetizador para hacerles compañía".
En general, se pueden identificar varias características básicas en el detroit techno. Cuenta con patrones rítmicos muy marcados, normalmente con una estructura basada en un compás de 4/4 cuyos tiempos son claramente acentuados. Al mismo tiempo, conserva la sonoridad del funk, lo que se manifiesta en las líneas de bajo, en el uso de "strings" o en las vocales. Finalmente, su estética futurista y de ciencia ficción toma forma en las letras, en los motivos de las canciones o en el artwork de los discos.
Desde 1977 hasta mediados de los años 80, un programa nocturno de radio de Detroit conducido por The Electrifying Mojo y llamado Midnight Funk Association, causó un impacto profundo en la forma de acercarse a la música de toda una generación de oyentes. The Electrifying Mojo tenía que moverse de emisora en emisora debido a una arriesgada programación que le costó varios despidos, pues su propuesta se salía del canon comercial habitual y del tipo de radio a la que la comunidad afroamericana estaba acostumbrada. En su espacio se podía escuchar una personal selección de estilos y artistas que podía incluir soul clásico, Kraftwerk, nuevos románticos ingleses, el P-Funk de Parliament, The Clash o música clásica.
Este programa sirvió de inspiración para numerosos productores locales afroamericanos como Juan Atkins, Derrick May, Kevin Saunderson (conocidos como The Belleville Three por el instituto de Detroit donde estudiaban) y Eddie Fowlkes. Influidos por el sonido electrónico alemán y la tradición musical negra, comenzaron a producir con sintetizadores y otros instrumentos electrónicos un nuevo tipo de sonido que compartía elementos con el electro que artistas como Afrika Bambaataa hacían en aquella época en otros puntos del país. Juan Atkins fue el pionero, al formar a comienzos de los 80 junto al veterano de Vietnam Rick Davis el grupo electro Cybotron. Entre sus producciones se cuenta el que es considerado como primer tema de techno de la historia, "Alleys Of Your Mind" (1981), o canciones que sentarían las bases del género como "Clear". El grupo se dotó de una estética futurista y relacionada con la ciencia ficción que se refleja tanto en su música como en la temática de las canciones y en el nombre del propio género. De la obra del futurólogo Alvin Toffler fueron tomados términos como Cybotron, Metroplex o techno.
El sonido original de Detroit estaba profundamente influido por la música afroamericana estadounidense, especialmente por géneros como el soul y el funk, y en particular por el p-funk de Parliament. El estilo de su teclista Bernie Worrell, uno de los primeros músicos de funk que cambió el teclado Hammond por un sintetizador, influyó notablemente sobre la forma de tocar de los impulsores del techno. La combinación de la tradición negra con la música que venía de Europa, en particular el krautrock, el italo disco de Giorgio Moroder y la experimentación generalizada que tenía lugar con sintetizadores, dieron como resultado ese primer sonido techno.Derrick May lo describió con una frase que se ha hecho famosa:
"El techno es un gran error, como si George Clinton y Kraftwerk se quedaran atrapados en un ascensor y solo tuvieran un sintetizador para hacerles compañía".
En general, se pueden identificar varias características básicas en el detroit techno. Cuenta con patrones rítmicos muy marcados, normalmente con una estructura basada en un compás de 4/4 cuyos tiempos son claramente acentuados. Al mismo tiempo, conserva la sonoridad del funk, lo que se manifiesta en las líneas de bajo, en el uso de "strings" o en las vocales. Finalmente, su estética futurista y de ciencia ficción toma forma en las letras, en los motivos de las canciones o en el artwork de los discos.
Chicago house
Existe una conexión indudable entre el techno y la escena que se había formado en Detroit con la música house que se estaba desarrollando en la misma época en Chicago y con la cultura de club de esta ciudad. Esta relación hace que temas de Detroit como "Strings of Life " de Derrick May (publicado bajo su alias Rhythim Is Rhythim) sean hoy considerados clásicos tanto en el género techno como en el house.
Se ha sugerido que el techno de Detroit es previo al house de Chicago, y que éste se desarrolló gracias a una caja de ritmos que Frankie Knuckles compró a Derrick May. Según esta versión, esa caja de ritmos guardaba entre sus presets varios patrones rítmicos compuestos por el productor de Detroit que fueron utilizados posteriormente en la gestación del nuevo sonido de Chicago
Existe una conexión indudable entre el techno y la escena que se había formado en Detroit con la música house que se estaba desarrollando en la misma época en Chicago y con la cultura de club de esta ciudad. Esta relación hace que temas de Detroit como "Strings of Life " de Derrick May (publicado bajo su alias Rhythim Is Rhythim) sean hoy considerados clásicos tanto en el género techno como en el house.
Se ha sugerido que el techno de Detroit es previo al house de Chicago, y que éste se desarrolló gracias a una caja de ritmos que Frankie Knuckles compró a Derrick May. Según esta versión, esa caja de ritmos guardaba entre sus presets varios patrones rítmicos compuestos por el productor de Detroit que fueron utilizados posteriormente en la gestación del nuevo sonido de Chicago
La llegada del techno a Europa
A partir de mediados de los años 80 surge en el Reino Unido un interés creciente por la música house. Es en Ibiza donde varios DJs ingleses conocen el primer house de Chicago y el extasis. Entre ellos se encuentran Paul Oakenfold, Mark Moore o Graeme Park, DJs que se encargarían de extender esta música y la llamada ecstasy culture por todo el país gracias a sus sesiones en ciudades como Londres, Manchester y Nottingham, y posteriormente en Sheffield y Leeds.
Hacia finales de la década, la música house se había generalizado en Inglaterra y el acid house era cada vez más popular gracias a fiestas en discotecas como The Haçienda o Shoom. También empezó a desarrollarse una subcultura de fiestas en naves abandonadas que se generalizó a partir del llamado Verano del Amor de 1988. Tanto en estas fiestas como en los clubs se ponían los ritmos importados de Ibiza junto al muy popular acid, si bien poco a poco comenzaron a pincharse además discos de techno importados desde Detroit. Es la época en la que las raves van convirtiéndose en un fenómeno cada vez más masivo, poblado por jóvenes impulsados por el MDMA que disfrutaban de fiestas sin límite.
El éxito del house y del acid allanaron el camino para la aceptación del nuevo sonido de Detroit. En 1987, Neil Rushton, dueño del sello Kool Kat Records y ex DJ de northern soul, se puso en contacto con Derrick May, quien le facilitó una copia de su inminente tema "Strings of Life". La canción causó sensación entre los clubbers más jóvenes en aquella época. Dos meses después de la conversación, May viajó hasta Inglaterra con algunos de sus discos para, finalmente, alcanzar un acuerdo comercial para editar un recopilatorio con lo mejor del sonido de Detroit. Este álbum, que originalmente iba a llamarse The House Sound of Detroit, terminó cambiando finalmente el nombre después de que Atkins, May y Saunderson decidieran denominarlo de forma que no pareciera un subgénero regional de house, sino un auténtico género musical con entidad propia. A partir del tema "Techno Music" de Juan Atkins, el disco terminó llamándose Techno! The New Dance Sound of Detroit, siendo publicado en 1988.
El disco no vendió demasiadas copias al principio, pero después, cuando el tema "Big Fun" de Inner City (proyecto de Kevin Saunderson junto a la vocalista Paris Grey) empezó a escalar posiciones en las listas de éxitos, entonces cada vez más gente fijó su mirada en ese nuevo estilo que venía de Detroit. Y pronto se hizo mundialmente conocido.
A medida que el sonido original se iba desarrollando hacia finales de los años 80 y principios de los 90, también empezó a ampliar su espectro estilístico lo que hasta entonces se había llamado techno. Éste pasó a incluir desde proyectos musicales de corte pop como el de Moby hasta colectivos con profundos sentimientos anti comerciales como Underground Resistance, o artistas que comenzaron a experimentar con sonoridades jazz o ambient. En esta época, el sonido techno pasó a gozar de un gran seguimiento underground en Reino Unido, Alemania y Bélgica. El crecimiento de la popularidad del techno entre 1988 y 1992 se debió en buena medida a la escena rave.
Hacia finales de la década, la música house se había generalizado en Inglaterra y el acid house era cada vez más popular gracias a fiestas en discotecas como The Haçienda o Shoom. También empezó a desarrollarse una subcultura de fiestas en naves abandonadas que se generalizó a partir del llamado Verano del Amor de 1988. Tanto en estas fiestas como en los clubs se ponían los ritmos importados de Ibiza junto al muy popular acid, si bien poco a poco comenzaron a pincharse además discos de techno importados desde Detroit. Es la época en la que las raves van convirtiéndose en un fenómeno cada vez más masivo, poblado por jóvenes impulsados por el MDMA que disfrutaban de fiestas sin límite.
El éxito del house y del acid allanaron el camino para la aceptación del nuevo sonido de Detroit. En 1987, Neil Rushton, dueño del sello Kool Kat Records y ex DJ de northern soul, se puso en contacto con Derrick May, quien le facilitó una copia de su inminente tema "Strings of Life". La canción causó sensación entre los clubbers más jóvenes en aquella época. Dos meses después de la conversación, May viajó hasta Inglaterra con algunos de sus discos para, finalmente, alcanzar un acuerdo comercial para editar un recopilatorio con lo mejor del sonido de Detroit. Este álbum, que originalmente iba a llamarse The House Sound of Detroit, terminó cambiando finalmente el nombre después de que Atkins, May y Saunderson decidieran denominarlo de forma que no pareciera un subgénero regional de house, sino un auténtico género musical con entidad propia. A partir del tema "Techno Music" de Juan Atkins, el disco terminó llamándose Techno! The New Dance Sound of Detroit, siendo publicado en 1988.
El disco no vendió demasiadas copias al principio, pero después, cuando el tema "Big Fun" de Inner City (proyecto de Kevin Saunderson junto a la vocalista Paris Grey) empezó a escalar posiciones en las listas de éxitos, entonces cada vez más gente fijó su mirada en ese nuevo estilo que venía de Detroit. Y pronto se hizo mundialmente conocido.
A medida que el sonido original se iba desarrollando hacia finales de los años 80 y principios de los 90, también empezó a ampliar su espectro estilístico lo que hasta entonces se había llamado techno. Éste pasó a incluir desde proyectos musicales de corte pop como el de Moby hasta colectivos con profundos sentimientos anti comerciales como Underground Resistance, o artistas que comenzaron a experimentar con sonoridades jazz o ambient. En esta época, el sonido techno pasó a gozar de un gran seguimiento underground en Reino Unido, Alemania y Bélgica. El crecimiento de la popularidad del techno entre 1988 y 1992 se debió en buena medida a la escena rave.
La "segunda ola" en EEUU
En EEUU, fuera de las escenas locales de Detroit, Nueva York y Chicago, el interés por el techno se reveló limitado. Los productores de Detroit, frustrados por la falta de oportunidades en su país natal, comenzaron a fijarse cada vez más en Europa. Esta primera ola de expatriados de Detroit fue pronto apoyada por una segunda generación de productores en su mayoría de Detroit, la llamada "segunda ola", que incluía a músicos como Carl Craig, Octave One, Jay Denham, Kenny Larkin y Stacey Pullen, al tiempo que los integrantes del colectivo Underground Resistance promovían su sonido único y militante.
Este colectivo, Underground Resistance (UR), fue formado originalmente por Mike Banks y el DJ Jeff Mills, a los que se unió Robert Hood. Posteriormente se les fueron uniendo otros colaboradores, como el dibujante de cómics Alan Oldham, el veterano James Pennington, productores como Blake Baxter o el colectivo Scan 7. Bajo el paraguas del colectivo, que también sirvió de sello discográfico, publicaban todos ellos indistintamente sin que muchas veces se sepa exactamente quién fue el productor de cada disco, pues UR hace del anonimato una de sus señas de identidad. Underground Resistance, además de continuar el desarrollo del detroit techno hacia un campo musicalmente más corrosivo y ácido, también le aporta una dimensión política: un concepto militante que se alejaba del futurismo escapista de sus predecesores y tenía más que ver con un cierto universo cyberpunk.
Años más tarde, el estilo se torna más duro y minimalista, progresivamente se van eliminando los elementos más reconocibles de la esencia soul y los temas se hacen más sintéticos. Se trata del minimal techno, cuyo mayor exponente es el disco Minimal Nation de Robert Hood publicado en 1994. Al mismo tiempo, Terrence Dixon lanza su sello Utensil Records, y comienzan a aparecer artistas que no son oriundos de Detroit pero se vinculan fuertemente con la escena techno de la segunda ola, como el canadiense Richie Hawtin. Hawtin compartiría inicialmente el sonido de UR, si bien no su concepto ni ideología. Junto a John Acquaviva fundó el sello Plus 8 Records, muy popular en la década de los 90.
En la misma época, en Nueva York se produce un acercamiento hacia la derivación europea del techno hardcore, surgiendo el llamado speedcore que desarrolla el trío neoyorkino Disciples of Annihilation con el tema Industrial Power 9D4 lanzado en 1994. Un concepto con el que se creó una nueva escena electrónica en Nueva York, pero que no tardaría en llegar a Europa.
Gran Bretaña crea su propia escena
arios desarrollos se dan en el techno en Gran Bretaña entre finales de los años 80 y principios de los 90, aunque distan en cierta medida entre ellos tanto en estructuras como en concepto musical. Surgen por un mismo motivo, la demanda cada vez mayor de música de baile en Inglaterra y Europa que los precursores de Detroit eran incapaces de cubrir, lo que llevó a los jóvenes europeos a dejar de importar techno y empezar a producirlo por si mismos:
El bleep and bass (también conocido como "Yorkshire Techno") es el tipo de sonido desarrollado en el norte de Inglaterra entre 1989 y 1991, y especialmente en Sheffield, que combinaba elementos del garage house de Chicago con el primer detroit techno. Es considerado como la primera música de baile puramente inglesa. Destacan artistas como Unique 3, Nightmares On Wax o LFO.
El acid techno surge alrededor de 1991 y 1992 a partir del acid house. Sus impulsores utilizan los sonidos "ácidos" característicos del acid house, que son creados principalmente gracias al sintetizador de bajo Roland TB-303, pero en vez de aplicar este instrumento en composiciones cálidas y melódicas como las de Chicago lo utilizan dentro de patrones techno más duros y enfocados al ritmo. Este tipo de sonido fue llevado a cabo por músicos como Aphex Twin, Mike Dred o Dave Clarke.
La intelligent dance music (abreviada en su acrónimo "IDM") trata de convertir el techno en algo más que música de baile, buscando la experimentación y su cruce con otros estilos. En sus inicios, la IDM toma importantes elementos del ambient, que combina con el tipo de sonido atmosférico de creadores de Detroit como Carl Craig o Derrick May. Los primeros en desarrollar este nuevo sonido son artistas como Michael Golding & Steve Rutter bajo el seudónimo B12. Pero la popularidad del subgénero llega gracias al recopilatorio Artificial intelligence lanzado por el sello Warp Records en 1992, donde se incluían tracks de los anteriores y también de otros artistas como Autechre, Speedy J y Aphex Twin. Éstos y otros artistas como LFO, Future Sound of London o The Black Dog serían los primeros en concebir un universo musical cada vez menos orientado hacia la pista de baile, y en cambio mucho más enfocado hacia la abstracción y la experimentación.
El bleep and bass (también conocido como "Yorkshire Techno") es el tipo de sonido desarrollado en el norte de Inglaterra entre 1989 y 1991, y especialmente en Sheffield, que combinaba elementos del garage house de Chicago con el primer detroit techno. Es considerado como la primera música de baile puramente inglesa. Destacan artistas como Unique 3, Nightmares On Wax o LFO.
El acid techno surge alrededor de 1991 y 1992 a partir del acid house. Sus impulsores utilizan los sonidos "ácidos" característicos del acid house, que son creados principalmente gracias al sintetizador de bajo Roland TB-303, pero en vez de aplicar este instrumento en composiciones cálidas y melódicas como las de Chicago lo utilizan dentro de patrones techno más duros y enfocados al ritmo. Este tipo de sonido fue llevado a cabo por músicos como Aphex Twin, Mike Dred o Dave Clarke.
La intelligent dance music (abreviada en su acrónimo "IDM") trata de convertir el techno en algo más que música de baile, buscando la experimentación y su cruce con otros estilos. En sus inicios, la IDM toma importantes elementos del ambient, que combina con el tipo de sonido atmosférico de creadores de Detroit como Carl Craig o Derrick May. Los primeros en desarrollar este nuevo sonido son artistas como Michael Golding & Steve Rutter bajo el seudónimo B12. Pero la popularidad del subgénero llega gracias al recopilatorio Artificial intelligence lanzado por el sello Warp Records en 1992, donde se incluían tracks de los anteriores y también de otros artistas como Autechre, Speedy J y Aphex Twin. Éstos y otros artistas como LFO, Future Sound of London o The Black Dog serían los primeros en concebir un universo musical cada vez menos orientado hacia la pista de baile, y en cambio mucho más enfocado hacia la abstracción y la experimentación.
Alemania, cuna del techno en Europa
En Alemania, y de modo paralelo a lo que había ocurrido en Reino Unido, tuvo lugar a partir de los años 80 un seguimiento popular importante de la música electrónica de baile en diferentes puntos del país. En Frankfurt funcionaba uno de los clubs más veteranos de Europa, el Dorian Gray Technoclub, con una programación originalmente orientada hacia la EBM. En Colonia se desarrolló una importante escena acid, mientras que Munich tiene a DJ Hell como gurú local.33 En Berlín, los DJs Westbam y Dr. Motte crearon UFO, primer embrión de la escena berlinesa de fiestas ilegales, y cofundaron la Love Parade. Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, la escena de fiestas libres techno creció por toda Alemania del Este, consolidándose una escena rave comparable a la que existía en la época en el Reino Unido.
Hacia 1991, varios lugares de fiesta cerraron, UFO incluido, y la escena techno de Berlín quedó centrada entorno a tres lugares próximos al Muro de Berlín: Planet (más tarde llamado E-Werk por Paul van Dyk), Der Bunker, y el más duradero Tresor fundado en marzo de 1991. En este último fue donde se desarrolló una cierta estética paramilitar dentro de la comunidad techno, posiblemente como expresión del compromiso underground de la música, claramente bajo la influencia de Underground Resistance. Además, la conexión con Detroit se tradujo en programaciones donde compartían cartel "héroes locales con invitados invitados de excepción como UR y Eddie Fowlkes", así como una estrecha colaboración con la división discográfica del club.
Progresivamente, los DJs alemanes fueron intensificando la velocidad y dureza del sonido, de modo que el techno con reminiscencias acid de principios de los 90 empezó a trasmutar en hardcore o techno hardcore. Se trata de un sonido fuertemente influido por el gabber holandés y el hardcore belga. Otras influencias que dotaron de personalidad a este estilo fueron la EBM de mediados de los 80, con grupos como DAF, Front 242, y Nitzer Ebb. Los seguidores de este sonido alemán lo conocían como "Tekkno" o "Bretter".
Tras el hardcore, el techno toma varios caminos en este país en la primera mitad de los años 1990. Hacia 1992 comienza a hacerse cada vez más popular el sonido místico del trance, preconizado por DJs como Dr. Motte o Sven Väth. Alemania también participa de la explosión creativa del ambient techno de la época. Otra ramificación del género tiene lugar hacia mitad de la década cuando surge en Berlín el llamado dub techno de la mano del proyecto Maurizio, que operaba desde la plataforma del sello Basic Channel. Este género híbrido entre la electrónica de club y el dub jamaicano es una expresión del minimal techno y ha inspirado e influenciado a toda una generación de productores como Pole, Monolake, Richie Hawtin, Scion, Kit Clayton, Vladislav Delay o Deadbeat.
Hacia 1991, varios lugares de fiesta cerraron, UFO incluido, y la escena techno de Berlín quedó centrada entorno a tres lugares próximos al Muro de Berlín: Planet (más tarde llamado E-Werk por Paul van Dyk), Der Bunker, y el más duradero Tresor fundado en marzo de 1991. En este último fue donde se desarrolló una cierta estética paramilitar dentro de la comunidad techno, posiblemente como expresión del compromiso underground de la música, claramente bajo la influencia de Underground Resistance. Además, la conexión con Detroit se tradujo en programaciones donde compartían cartel "héroes locales con invitados invitados de excepción como UR y Eddie Fowlkes", así como una estrecha colaboración con la división discográfica del club.
Progresivamente, los DJs alemanes fueron intensificando la velocidad y dureza del sonido, de modo que el techno con reminiscencias acid de principios de los 90 empezó a trasmutar en hardcore o techno hardcore. Se trata de un sonido fuertemente influido por el gabber holandés y el hardcore belga. Otras influencias que dotaron de personalidad a este estilo fueron la EBM de mediados de los 80, con grupos como DAF, Front 242, y Nitzer Ebb. Los seguidores de este sonido alemán lo conocían como "Tekkno" o "Bretter".
Tras el hardcore, el techno toma varios caminos en este país en la primera mitad de los años 1990. Hacia 1992 comienza a hacerse cada vez más popular el sonido místico del trance, preconizado por DJs como Dr. Motte o Sven Väth. Alemania también participa de la explosión creativa del ambient techno de la época. Otra ramificación del género tiene lugar hacia mitad de la década cuando surge en Berlín el llamado dub techno de la mano del proyecto Maurizio, que operaba desde la plataforma del sello Basic Channel. Este género híbrido entre la electrónica de club y el dub jamaicano es una expresión del minimal techno y ha inspirado e influenciado a toda una generación de productores como Pole, Monolake, Richie Hawtin, Scion, Kit Clayton, Vladislav Delay o Deadbeat.
Alianza techno: Berlín & Detroit
En 1993, el sello alemán Tresor publicó el álbum recopilatorio Tresor II: Berlín & Detroit - A Techno Alliance, reflejo de la importancia que tuvo la conexión entre ambas ciudades. A través de esta "alianza" ambas ciudades y escenas musicales se beneficiaron mutuamente, pues el detroit techno logró una importante difusión mundial al tiempo que Tresor ganó respeto y admiración. En la práctica, esta colaboración se materializó en numerosas sesiones de DJs estadounidenses en el club berlinés. Algunos de ellos llegaron incluso a residir en Berlín, como Jeff Mills y Blake Baxter. Todo ello tuvo su concreción en el plano musical. Con el apoyo de Tresor, Underground Resistance publicó la serie de discos X-101/X-102/X103 y Juan Atkins colaboró con Moritz Von Oswald y Thomas Fehlmann bajó el nombre 3MB. Además, el sello Basic Channel, muy vinculado a Tresor, consiguió que su material fuera masterizado en la National Sound Corporation de Detroit, la principal casa de masterización de la escena de Detroit.
Otros subgéneros y comercialización
Hacia el final de la primera mitad de los años 90, el techno había alcanzado un punto de desarrollo tal que hacía difícil en ocasiones encuadrar a cada artista o canción nueva en un género delimitado de forma precisa. El paso del techno por diferentes países y escenas fue dejando en el estilo un número indefinido de influencias distintas que se materializaron en diferentes subestilos o subgéneros, cada uno con con un conjunto de características que lo dotan de personalidad propia dentro de la categoría más amplia del techno. Las diferentes modas también han tenido un efecto sobre las denominaciones que se dan a cada subgénero.
Así, algunos ejemplos aún no mencionados de formas de techno o derivaciones del mismo que guardan grandes diferencias tanto en su estructura rítmica como en su sonoridad, como incluso en su objetivo (politizado o comercial, para bailar o para escuchar en casa) con el sonido original, incluyen diferentes manifestaciones del hardcore y del trance, el hard techno, el Birmingham techno abanderado por Surgeon, el click techno o la variante de minimal techno asociada a Richie Hawtin y su sello Minus.
Ha de destacarse que esta implantación y seguimiento masivo del techno propició un interés creciente de la industria musical en el mismo con el objeto de obtener un beneficio comercial con este sonido. Prueba de ello son temas como "Dass Boot" de U 96 (1991), "James Brown Is Dead" de L.A. Style o "Don't You Want Me" de Felix (1992), que se cuentan por ser las primeras de una secuencia de producciones que se lanzaron como "techno comercial". Desde entonces, innumerables artistas de todos los géneros musicales han utilizado elementos del techno, tanto de su música como de su estética, en su propuesta artística. Como con otras manifestaciones artísticas, grandes empresas de la sociedad de consumo han intentado aprovecharse del tirón popular del techno.
Así, algunos ejemplos aún no mencionados de formas de techno o derivaciones del mismo que guardan grandes diferencias tanto en su estructura rítmica como en su sonoridad, como incluso en su objetivo (politizado o comercial, para bailar o para escuchar en casa) con el sonido original, incluyen diferentes manifestaciones del hardcore y del trance, el hard techno, el Birmingham techno abanderado por Surgeon, el click techno o la variante de minimal techno asociada a Richie Hawtin y su sello Minus.
Ha de destacarse que esta implantación y seguimiento masivo del techno propició un interés creciente de la industria musical en el mismo con el objeto de obtener un beneficio comercial con este sonido. Prueba de ello son temas como "Dass Boot" de U 96 (1991), "James Brown Is Dead" de L.A. Style o "Don't You Want Me" de Felix (1992), que se cuentan por ser las primeras de una secuencia de producciones que se lanzaron como "techno comercial". Desde entonces, innumerables artistas de todos los géneros musicales han utilizado elementos del techno, tanto de su música como de su estética, en su propuesta artística. Como con otras manifestaciones artísticas, grandes empresas de la sociedad de consumo han intentado aprovecharse del tirón popular del techno.
Otras escenas regionales
En Europa, el techno llega a Italia en 1993 desarrollándose dos escenas diferentes, una en Reggio Emilia y otra en Nápoles. La primera tenía una línea orientada hacia el hardcore mientras que la segunda producía techno de corte más clásico con artistas como Rino Cerrone, Gaetano Parisio o Marco Carola. Algo similar ocurre en España, donde en las ciudades de Valencia y Barcelona se originaron las primeras escenas, a comienzos de los 90 en la primera y a mediados de la década en Barcelona. En ambas se dan los primeros pasos del denominado Mákina, aproximadamente en 1989-1990. En Valencia emerge el primer grupo que produce techno en España, Megabeat. Tras la caída del comunismo y la división de la antigua Yugoslavia, los antiguos países yugoslavos desarrollan también una cierta escena con artistas como Uros Umek, Valentino Kanzyani y Marko Nastic. Por otra parte, también el techno tiene cierto seguimiento en los países escandinavos. En Suecia, DJs como Adam Beyer o Cari Lekebusch fueron los primeros en mezclar este tipo de sonidos, acercándose Aril Brikha hacia el detroit techno.
Si bien el techno se consagró principalmente en Europa Occidental y en EEUU, desde principios de los 90 da el salto a otros países. En Europa Oriental, el techno se convirte en símbolo del nuevo modelo económico tras la caída del Muro de Berlín. En Sudamérica se producen eventos techno en la primera mitad de los 90 en las ciudades más importantes, aunque no se desarrolla una escena hasta bien avanzada la década. También en Japón existe un gran interés por este género musical, con destacados productores como Ken Ishii, kazu kimura y fumiya tanaka.
Si bien el techno se consagró principalmente en Europa Occidental y en EEUU, desde principios de los 90 da el salto a otros países. En Europa Oriental, el techno se convirte en símbolo del nuevo modelo económico tras la caída del Muro de Berlín. En Sudamérica se producen eventos techno en la primera mitad de los 90 en las ciudades más importantes, aunque no se desarrolla una escena hasta bien avanzada la década. También en Japón existe un gran interés por este género musical, con destacados productores como Ken Ishii, kazu kimura y fumiya tanaka.
CHEMI
Nacido en Navarra apasionado de la música techno, polifacético donde los haya, programador incansable de eventos y defensor de los sonidos más undergrounds.
Desde muy joven comienza a gustarle la música dance, teniendo una impresionante colección de música. Más adelante descubre grupos como Hardfloor, Front 242, Nitzer Ebb, Elegant Machinery, Depeche Mode… y productores por entonces en alza como Da Holl, Metro Dade, Der Dritte Raum, Maurizio, Emanuel Top, ritmos que nutren su adolescencia.
Corría el año 1998 y con apenas 16 años empieza a realizar sus primeras mezclas en el equipo de un amigo. Al poco tiempo, y con gran esfuerzo adquiere un pequeño equipo propio con el que se sumerge en la cultura techno profundamente. Productores como Jeff Mills, Oliver Ho, The Advent, Surgeon y Steve Rachmad (Ignacio,Sterac) marcan los compases de su vida. Desde ese momento dedica la mayor parte de su tiempo libre al seguimiento de allí donde se predique la palabra techno.
Con el paso del tiempo, llegan los primeros agradecidos bolos y la primera residencia en el pub New Cairo de su localidad natal, noches techno memorables con gratos recuerdos. Tras su época mas contundente llega su etapa de residente en Technopolis, en esta pequeña pero gran cabina es donde empieza poco a poco a asimilar que no solo de techno vive el hombre y su maleta empieza a llenarse de otros estilos como el tech-house, electrónica, minimal, electro… Comienza a fusionarlos en sus sesiones y a indagar continuamente en trabajos de nuevos productores buscando nuevos sonidos y apostando por nuevas tecnologías .
Su gran espíritu luchador le hace probar suerte como promotor de eventos organizando gran número de fiestas y festivales. En el año 2004 ante el estancamiento musical de su zona le lleva a fundar junto a su gran amigo Oliver Seg un ambicioso proyecto, conocido con el nombre de Experimental Drums, con el que pretenden que la Ribera de Navarra disfrute de cultura electrónica. Organizando eventos de primera calidad, un macro-festival anual (festival panorama), llevando la riendas de un mini club (Experimental Club 2005-2007), contando con artistas de primera linea y dando la oportunidad de darse a conocer a gente de la zona. En lineas generales siempre trabajando por y para la música electrónica. Con este proyecto aun sigue realizando pequeñas actividades en solitario y no descarta en un futuro volver a retomar en serio.
Simultáneamente en el año 2006 entra a formar parte del equipo de programación y deejay residente de Sala 31 (Navarra), tras una experiencia muy positiva y enriquecedora el proyecto no acaba cuajando y decide poner fin a su etapa allí.
En verano de 2007 funda junto un antiguo compañero la promotora y agencia de artistas Up & Down, con la que en poco tiempo se hacen conocer y respetar produciendo espectaculares eventos con las estrellas mas relevantes de la escena techno nacional e internacional, apostando también por los artistas mas punteros y promesas de la escena local.
Mas que ante un deejay estamos ante un apasionado de la música electrónica que sacrifica por ella parte de su tiempo libre e ingresos y no duda en apoyar e intentar dar una oportunidad a todo aquel que bajo su juicio es merecedora de ella.
Musicalmente ha madurado mucho con los años, en su primera etapa mezclaba techno y hard techno con BPMs elevados, en la actualidad no se le puede encasillar en un estilo concreto puesto que el abanico musical con el que cuenta es mas amplio y selecto : deep house, deep techno, minimal techno, electro… buscando siempre que sus sets sean de carácter mas mental y con menos agresividad pero siempre teniendo cabida los sonido tehno más hipnóticos fusionados con los clásicos de ayer y hoy.
A lo largo de estos años ha tenido el placer de poder actuar junto a gran cantidad de artistas : Marco Carola, Misstress Barbara, Ben Sims, Surgeon, Derrick May, Gayle San, Ben Long, Oscar Mulero, Leandro Gamez, Ángel Molina, Tony Verdi, Robert Lamart, Sideral (D.E.P.), Paco Osuna, Reeko, Miguel Mendoza, Christian Wünsch, Trevor Rocklife, James Ruskin, Pacou, Cristian Varela, Bando, Paul Mac, Mark Williams, Sebastian Kramer, Iñigo Oruezabal, Pelacha, Nuria Ghia, Marc Marzenit, Dosem, …
FUSE
Fuse es el primer club de techno de Bélgica y lo ha sido desde que se abrió el 16 abril de 1994.
Empezó como el Cielo para techno de alta calidad y es famosa por traer los mejores y los mas
innovadores Djs de la escena.
los residentes son pierre, deg y t-quest y por su cabina an pasado jeff mills, kevin saunderson,
derrick may, laurent garnier,dave clarke, stacey pullen, richie hawting, ricardo villalobos y otros
muchos disfrutan pinchando aquí tanto como la gente disfruta de fiesta.
despues de coqueteos con el drumn-bass durante un año, la primera planta se habia convertido
en un oasis para los amantes del house durante años, aora se ha combertido en el lugar donde
usted encontrara una unica mezcla de techno, minimal y house
CONCEPTO MINIMAL
La electrónica permite grabar muestras de sonidos (samplers), distorsionarlos, trocearlos, enlazarlos en loops y repetir esos loops obstinadamente. La música es la ordenación de sonidos en el tiempo, y si esos sonidos han sido obtenidos, secuenciados o procesados por medios electrónicos, estaremos en los dominios de la música electrónica. Las materias primas que se procesan mediante la electrónica pueden ser sonidos de origen acústico, como la voz humana o los instrumentos musicales tradicionales, o pueden ser sonidos completamente virtuales como los producidos por un sintetizador.
La música electrónica se popularizó en los 80s de la mano del house, el techno, el hip-hop y el breakbeat. Estos géneros se basaban en el procesado y la combinación en proporciones variables de sonidos acústicos por un lado, y virtuales por otro. El acid house por ejemplo, utilizaba samples de baterías, bombos, platillos y voces combinándolos con el sonido “ácido” de la TB303, un sintetizador de líneas de bajo al que se hacía sonar acelerado y distorsionado para forzar tonos anormalmente agudos y ritmos burbujeantes. Al contrario del house, en el techno predominaban los sonidos virtuales electrónicos puros, siendo más limitado el uso de muestras (samplers) de instrumentos acústicos como bombos o platillos.
Se entiende por percusiones electrónicas puras aquellas que no tienen relación con instrumentos acústicos al uso como tambores, platillos, bombos, bongos o congas. Así fue en el origen del techno de Detroit, lo que le diferenciaba del house de Chicago. Las nuevas tendencias buscan nuevos sonidos y nuevas frecuencias (a menudo más agudas) con las que percutir el ritmo con algo diferente a un bombo o un bajo sampleado. Entre esos nuevos sonidos destacan los chasquidos, crujidos y rasgados sintéticos. Aquí los samplers que marcan el ritmo corresponden a sonidos considerados hasta entonces como defectuosos o atípicos, tales como el crujir de un vinilo deteriorado, el rozamiento de la aguja al rasgar el surco hacia delante y hacia atrás, o el chasquido eléctrico de un interruptor.
La música electrónica más vanguardista trabaja con este tipo de sonidos virtuales: rasgados (scratch), interferencias (glitchs), chasquidos y cortes (clicks´n´cuts). De ahí el nombre de algunos géneros novedosos como el clicktechno, clicks´n´cuts y el glitchcore. Sin embargo, hoy en día la etiqueta minimal se utiliza como comodín para englobar todos esos sonidos y estilos.
Pero el concepto de música minimal es más antiguo que el techno, el house y que el mismísimo Rock & Roll. La música compuesta hace un siglo por Debussy y sobre todo por Erik Satie se definía como minimalista, pues era simple, atonal, y repetitiva. A Satie también se le considera precursor del ambient, y es que minimal y ambient son estilos gemelos que nacieron y evolucionaron juntos durante buena parte de su existencia.
Pero el concepto de arte minimalista no se popularizó hasta bien entrado el siglo XX. En esta época que nos ha tocado vivir de tecnología aplicada y cambio permanente, las potencialidades artísticas se desarrollan vertiginosamente, y las explosiones creativas se alternan con sus correspondientes podas selectivas.
Fue en uno de estos procesos de poda selectiva cuando nació el actual concepto de arte minimal. Al estallido creativo del pop art de los 60s le sucedió el gélido rigor del minimalismo. Compositores como Steve Reich y Terry Riley sentaron las bases y seguidores como Philip Glass (Naqoyqatsi) lo popularizaron.
Los minimalistas imitaban la música electrónica con medios acústicos o fusionaban ambos medios. Y como los medios con los que contaba aquella primera música electrónica eran muy limitados, aquel género que de ella derivaba nació simple y elemental y se le bautizó como minimalista. Así es que el minimal estaba presente desde el principio en la música electrónica. Pero no fue hasta veinte o treinta años después, a principios de los 90s, cuando nace el minimal techno. Mike Ink, Richie Hawtin aka Plastikman y Thomas Brinkmann evolucionaron el primer techno de Detroit en sentido contrario a la tendencia general, esto es, regresando a las formas elementales, al esqueleto de la estructura musical.
Los 90s fueron años de creatividad expansiva en la música electrónica de baile, y aquel experimento minimal, más apropiado para ser escuchado y analizado que para ser bailado, quedó relegado al disfrute de unos pocos.
La última edición impresa de la “All Music Guide to Electrónica” no tiene entre sus miles de referencias el término “minimal”, aunque si tiene tres referencias al minimalismo de los 70s. “Loops Una historia de la música electrónica” tampoco cuenta con el minimal entre sus referencias, pero lo cita en un par de ocasiones hablando de “un techno al borde del minimalismo” para referirse a la evolución de Plastikman y Mike Ink. Otros libros anglosajones de cultura dj tampoco recogen el nuevo género. Pero si uno ojea las últimas ediciones de las revistas especializadas, el minimal resulta ser uno de los términos más citados. La búsqueda en Google del término “techno” “music” arroja 22.000.000 referencias, mientras que la de “minimal” “music” resulta ser de 19.500.000, muchísimas en comparación con las 220.000 del término “microhouse” o los 2.000.000 de “trance” “music”, por ejemplo. Atendiendo a estos resultados, la especie minimal que hasta ahora se consideraba una de tantas ramificaciones periféricas del techno, parece estar creciendo hasta convertirse en un tronco principal
MINIMAL SIN PRINCIPIOS
Pero si la “minimal art music” estaba en el origen mismo de la música electrónica, y si la etiqueta “minimal techno” ya lleva quince años rodando por ahí ¿Cómo se explica esta repentina explosión del término? ¿Es una verdadera revolución musical o es más bien una estrategia de marketing? A falta de una definición más precisa de lo que es minimal, la wikipedia inglesa acaba su referencia con una reflexión interesante:
“En la segunda mitad de 2006 el término minimal se ha vuelto contradictorio, pues sirve como denominador para los sonidos tech house del momento, muchos de los cuales debieran etiquetarse como “máximal” en términos de contenido sonoro, en contraste con el desnudo género electrónico minimalista”
Si el concepto minimal se populariza en los clubs de música electrónica de baile, quizás es que el minimal ya no representa aquella música ambient, experimental y elemental más apropiada para ser escuchada que para ser bailada. A no ser que éste sea el objetivo último de la nueva fiebre minimalera: que la gente baile menos y escuche más.
Si así fuera el minimal representaría una reacción a los excesos del pasado y asistiríamos a un fenómeno similar a la resaca de la música disco de los primeros 80s, cuando el eslogan “disco sucks” resumía la nueva moda antidisco en la que el rock, como música discursiva que era, se imponía a la que se consideraba frívola y decadente música de discoteca. Si de lo que se trata ahora es de apaciguar la pista de baile, el minimal reflejaría una tendencia retrógrada, puritana y fundamentalista en lo estético, esto es, de retorno a la pureza de los fundamentos de la música electrónica, a sus orígenes experimentales menos eufóricos, y si ese retorno a los orígenes refrena el baile significará también un movimiento retrógrado en lo moral (bailar es pecar).
Esta nueva ola minimalista anuncia tres posibles escenarios. El primero es el del minimal ortodoxo y sectario, en el que este estilo se consolida fiel a sus principios como música minoritaria para escuchar más que para bailar, y se limita a sonar en algunos pocos clubs o en horarios de pre y post fiesta, dejando para géneros más enérgicos las horas centrales de las sesiones de baile.
El segundo escenario es el del minimal ortodoxo y misionero, en el que este género musical sigue sin renunciar a su espíritu experimental y ambient, pero a diferencia del caso anterior los apóstoles del minimal se dedican a predicar la buena nueva y convierten al ascetismo, la sobriedad y la contención del minimal a las masas de fiesteros libertinos. Las salas de fiestas se convierten en lugares para el recogimiento y la devoción al nuevo estilo musical.
En el tercer escenario, el del minimal heterodoxo y comercial, el minimal sería una marca de moda para etiquetar el new techno que evoluciona a partir de géneros ya conocidos, y englobaría buena parte del techno y house que se hacen en la actualidad y que incorporan en alguna medida los nuevos sonidos tipo clicks´n´cuts, glitch y scratch, pero este minimal comercial no renuncia a los graves potentes para marcar el ritmo en la pista de baile. Este minimal heterodoxo que se gana el favor de los clubbers más bailongos se aleja claramente de los fundamentos del minimal techno de los primeros 90s. Este minimal comercial responde a los principios marxistas de Groucho cuando decía aquello de: “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros” (para que se entienda; este minimal no es minimal).
Estamos en un momento en el que el minimal ortodoxo y sectario ha dado paso al heterodoxo y comercial (con algunas dosis de ortodoxia misionera). Asistimos a la promoción de una marca. Y es que de todos los nombres que han recibido los nuevos géneros musicales electrónicos ninguno tiene la musicalidad, cosmopolitismo, elegancia y elitismo del término MI-NI-MAL. Frente a una marca tan brillante, palabros como microhouse, clicktechno, clicks’n’cuts o glitchcore tienen pocas posibilidades de éxito.
fuente: nightclubber
La música electrónica se popularizó en los 80s de la mano del house, el techno, el hip-hop y el breakbeat. Estos géneros se basaban en el procesado y la combinación en proporciones variables de sonidos acústicos por un lado, y virtuales por otro. El acid house por ejemplo, utilizaba samples de baterías, bombos, platillos y voces combinándolos con el sonido “ácido” de la TB303, un sintetizador de líneas de bajo al que se hacía sonar acelerado y distorsionado para forzar tonos anormalmente agudos y ritmos burbujeantes. Al contrario del house, en el techno predominaban los sonidos virtuales electrónicos puros, siendo más limitado el uso de muestras (samplers) de instrumentos acústicos como bombos o platillos.
Se entiende por percusiones electrónicas puras aquellas que no tienen relación con instrumentos acústicos al uso como tambores, platillos, bombos, bongos o congas. Así fue en el origen del techno de Detroit, lo que le diferenciaba del house de Chicago. Las nuevas tendencias buscan nuevos sonidos y nuevas frecuencias (a menudo más agudas) con las que percutir el ritmo con algo diferente a un bombo o un bajo sampleado. Entre esos nuevos sonidos destacan los chasquidos, crujidos y rasgados sintéticos. Aquí los samplers que marcan el ritmo corresponden a sonidos considerados hasta entonces como defectuosos o atípicos, tales como el crujir de un vinilo deteriorado, el rozamiento de la aguja al rasgar el surco hacia delante y hacia atrás, o el chasquido eléctrico de un interruptor.
La música electrónica más vanguardista trabaja con este tipo de sonidos virtuales: rasgados (scratch), interferencias (glitchs), chasquidos y cortes (clicks´n´cuts). De ahí el nombre de algunos géneros novedosos como el clicktechno, clicks´n´cuts y el glitchcore. Sin embargo, hoy en día la etiqueta minimal se utiliza como comodín para englobar todos esos sonidos y estilos.
Pero el concepto de música minimal es más antiguo que el techno, el house y que el mismísimo Rock & Roll. La música compuesta hace un siglo por Debussy y sobre todo por Erik Satie se definía como minimalista, pues era simple, atonal, y repetitiva. A Satie también se le considera precursor del ambient, y es que minimal y ambient son estilos gemelos que nacieron y evolucionaron juntos durante buena parte de su existencia.
Pero el concepto de arte minimalista no se popularizó hasta bien entrado el siglo XX. En esta época que nos ha tocado vivir de tecnología aplicada y cambio permanente, las potencialidades artísticas se desarrollan vertiginosamente, y las explosiones creativas se alternan con sus correspondientes podas selectivas.
Fue en uno de estos procesos de poda selectiva cuando nació el actual concepto de arte minimal. Al estallido creativo del pop art de los 60s le sucedió el gélido rigor del minimalismo. Compositores como Steve Reich y Terry Riley sentaron las bases y seguidores como Philip Glass (Naqoyqatsi) lo popularizaron.
Los minimalistas imitaban la música electrónica con medios acústicos o fusionaban ambos medios. Y como los medios con los que contaba aquella primera música electrónica eran muy limitados, aquel género que de ella derivaba nació simple y elemental y se le bautizó como minimalista. Así es que el minimal estaba presente desde el principio en la música electrónica. Pero no fue hasta veinte o treinta años después, a principios de los 90s, cuando nace el minimal techno. Mike Ink, Richie Hawtin aka Plastikman y Thomas Brinkmann evolucionaron el primer techno de Detroit en sentido contrario a la tendencia general, esto es, regresando a las formas elementales, al esqueleto de la estructura musical.
Los 90s fueron años de creatividad expansiva en la música electrónica de baile, y aquel experimento minimal, más apropiado para ser escuchado y analizado que para ser bailado, quedó relegado al disfrute de unos pocos.
La última edición impresa de la “All Music Guide to Electrónica” no tiene entre sus miles de referencias el término “minimal”, aunque si tiene tres referencias al minimalismo de los 70s. “Loops Una historia de la música electrónica” tampoco cuenta con el minimal entre sus referencias, pero lo cita en un par de ocasiones hablando de “un techno al borde del minimalismo” para referirse a la evolución de Plastikman y Mike Ink. Otros libros anglosajones de cultura dj tampoco recogen el nuevo género. Pero si uno ojea las últimas ediciones de las revistas especializadas, el minimal resulta ser uno de los términos más citados. La búsqueda en Google del término “techno” “music” arroja 22.000.000 referencias, mientras que la de “minimal” “music” resulta ser de 19.500.000, muchísimas en comparación con las 220.000 del término “microhouse” o los 2.000.000 de “trance” “music”, por ejemplo. Atendiendo a estos resultados, la especie minimal que hasta ahora se consideraba una de tantas ramificaciones periféricas del techno, parece estar creciendo hasta convertirse en un tronco principal
MINIMAL SIN PRINCIPIOS
Pero si la “minimal art music” estaba en el origen mismo de la música electrónica, y si la etiqueta “minimal techno” ya lleva quince años rodando por ahí ¿Cómo se explica esta repentina explosión del término? ¿Es una verdadera revolución musical o es más bien una estrategia de marketing? A falta de una definición más precisa de lo que es minimal, la wikipedia inglesa acaba su referencia con una reflexión interesante:
“En la segunda mitad de 2006 el término minimal se ha vuelto contradictorio, pues sirve como denominador para los sonidos tech house del momento, muchos de los cuales debieran etiquetarse como “máximal” en términos de contenido sonoro, en contraste con el desnudo género electrónico minimalista”
Si el concepto minimal se populariza en los clubs de música electrónica de baile, quizás es que el minimal ya no representa aquella música ambient, experimental y elemental más apropiada para ser escuchada que para ser bailada. A no ser que éste sea el objetivo último de la nueva fiebre minimalera: que la gente baile menos y escuche más.
Si así fuera el minimal representaría una reacción a los excesos del pasado y asistiríamos a un fenómeno similar a la resaca de la música disco de los primeros 80s, cuando el eslogan “disco sucks” resumía la nueva moda antidisco en la que el rock, como música discursiva que era, se imponía a la que se consideraba frívola y decadente música de discoteca. Si de lo que se trata ahora es de apaciguar la pista de baile, el minimal reflejaría una tendencia retrógrada, puritana y fundamentalista en lo estético, esto es, de retorno a la pureza de los fundamentos de la música electrónica, a sus orígenes experimentales menos eufóricos, y si ese retorno a los orígenes refrena el baile significará también un movimiento retrógrado en lo moral (bailar es pecar).
Esta nueva ola minimalista anuncia tres posibles escenarios. El primero es el del minimal ortodoxo y sectario, en el que este estilo se consolida fiel a sus principios como música minoritaria para escuchar más que para bailar, y se limita a sonar en algunos pocos clubs o en horarios de pre y post fiesta, dejando para géneros más enérgicos las horas centrales de las sesiones de baile.
El segundo escenario es el del minimal ortodoxo y misionero, en el que este género musical sigue sin renunciar a su espíritu experimental y ambient, pero a diferencia del caso anterior los apóstoles del minimal se dedican a predicar la buena nueva y convierten al ascetismo, la sobriedad y la contención del minimal a las masas de fiesteros libertinos. Las salas de fiestas se convierten en lugares para el recogimiento y la devoción al nuevo estilo musical.
En el tercer escenario, el del minimal heterodoxo y comercial, el minimal sería una marca de moda para etiquetar el new techno que evoluciona a partir de géneros ya conocidos, y englobaría buena parte del techno y house que se hacen en la actualidad y que incorporan en alguna medida los nuevos sonidos tipo clicks´n´cuts, glitch y scratch, pero este minimal comercial no renuncia a los graves potentes para marcar el ritmo en la pista de baile. Este minimal heterodoxo que se gana el favor de los clubbers más bailongos se aleja claramente de los fundamentos del minimal techno de los primeros 90s. Este minimal comercial responde a los principios marxistas de Groucho cuando decía aquello de: “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros” (para que se entienda; este minimal no es minimal).
Estamos en un momento en el que el minimal ortodoxo y sectario ha dado paso al heterodoxo y comercial (con algunas dosis de ortodoxia misionera). Asistimos a la promoción de una marca. Y es que de todos los nombres que han recibido los nuevos géneros musicales electrónicos ninguno tiene la musicalidad, cosmopolitismo, elegancia y elitismo del término MI-NI-MAL. Frente a una marca tan brillante, palabros como microhouse, clicktechno, clicks’n’cuts o glitchcore tienen pocas posibilidades de éxito.
fuente: nightclubber
RICHIE HAWTIN AKA PLASTIKMAN
Richie Hawtin (en realidad Richard Michael Hawtin, nacido el 4 de junio de 1970 en Windsor, Ontario) es un músico y dj canadiense de origen inglés. Es considerado uno de los protagonistas de la segunda ola del Detroit Techno de principios de los años 90 y fue influyente en el desarrollo del Minimal Techno.
Hawtin produjo su música bajo varios seudónimos, siendo los más conocidos F.U.S.E. y Plastikman.
Nacido en Banbury (Oxfordshire, Inglaterra) en 1970, Richard Hawtin emigró con su familia a los 9 años a Ontario donde su padre trabajaba como técnico en robótica. Desde los 15 años asistía regularmente a los clubes de la vecina Detroit. Y a los 17 ya era DJ de The Shelter, un oscuro club de Detroit donde se mezclaba techno y música industrial. Al poco se pasó a la radio donde hacía un programa inspirado en el otro locutor de radio detroitiano, The Wizard, más conocido como Jeff Mills. Aunque por aquel entonces le gustaba el 'breakdancing' y el electro, en seguida se vio seducido por los padres del techno de Detroit, Juan Atkins, Derrick May y Kevin Saunderson a los que intentaba imitar junto a su amigo John Acquaviva a través de la creación de su propio sello Plus 8 Records. Plus 8 empezó a ganar en consideración con un catálogo de hard techno en el que figuraban nombres como Speedy J, Dan Bell o Kenny Larkin. Y que junto al resurgimiento de Underground Resistance supuso el comienzo de la segunda época de Detroit. En 1993, las fiestas que Richie Hawtin organizaba en Detroit se habían convertido en auténticos acontecimientos en los que los clubbers bailaban extrañamente en oscuros almacenes con las paredes decoradas con plásticos. De aquí sacaría Richie su alias de Plastikman, con el que intentó captar el espíritu de las fiestas en el álbum Sheet One publicado en Novamute en el 93, y al que le seguiría el brillante Spastik, un hit que traspasaría el tiempo y que fue grabado dos semanas después de asistir a una sesión del mítico Derrick May.
Desde entonces Plastikman es el artista conceptual, y Richie Hawtin el DJ y embajador de la música electrónica actual. Aunque no debemos dejar de lado su careta F.U.S.E. con la que grabó algún Warp primerizo. Cualquiera que sea su faceta, Hawtin ha demostrado sobradamente ser un auténtico innovador. Desde su alias Plastikman y a través de sus sellos Plus 8 y Minus ha contribuido a darle al techno algunos de los trabajos más hermosos y minimales de todas las épocas. Además Hawtin ha sido un auténtico embajador de las nuevas tecnologías aplicadas a la música con su apuesta por tracktor pro y controladores midi, tambien usa el software y contrololador maschine, un sistema de DJ completamente revolucionario que permite al DJ pinchar y actuar sobre la musica en directo con diversos efectos y sonidos, todo esto conectado un mac pro de ultima generacion.
Justo cuando el fenómeno Hawtin se iba internacionalizando, las autoridades norteamericanas le prohibieron la entrada en USA durante 18 meses, por estar trabajando ilegalmente. Como consecuencia de esto, hubo una evolución en su música diferente a la que se hubiera producido de haber podido continuar sus incursiones en Detroit. Empezó a grabar la serie Concept de la que publicó un EP cada mes durante un año, y que le permitió explorar nuevos caminos sonoros. Aquello fue el comienzo de su álbum Consumed (Novamute 1998), en el que incluía más bajos y melodías, inspirados en las esculturas de Arnish Kapoor y en las pinturas de Mark Rothko. Consumed le elevó internacionalmente a la categoría de artista, gracias a su instalación musical creada junto al escultor Anish Kapoor, para la French Millennium Exhibition
Después de más de una década de carrera no sorprendió a nadie su reconstrucción del concepto de mix álbum con el DE9: Closer to the edit publicado en Novamute a finales del 2001. Ya, en su primer álbum, publicado en las Mixmag Live series, hizo uso de efectos especiales y cajas de ritmos, al igual que hiciera para el Decks, EFX & 909 de 1993. Pero en DE9 Richie avanzó un paso más en la reconstrucción de más de 100 temas armado con un sampler con el que capta la esencia de cada corte para luego recomponerlo todo mediante efectos de edición de una forma en la que se percibe la esencia de los temas que utiliza a pesar de que apenas se puede reconocer ninguno en su forma original.
Cinco años más tarde volvería a recuperar su alias de plástico para facturar Closer nuevamente en Novamute. Según la sección Sonorama de esta misma web: "Closer es una banda sonora intimista, claustrofóbica, silenciosa, pausada que desemboca en una vuelta a los ritmos tribales ancestrales para luego ceder el testigo a elementos sonoros puramente electrónicos". Por cierto, que 2005 le devuelve al ruedo editorial con un nuevo experimento, DE9:Transitions, la tercera parte de su personal serie de mixes en las que el canadiense ensambla una cantidad ingente de loops originarios de otros productores -como el madrileño Alex Under que cuela varios trozos de Tercer collage-. La serie se inició con las entregas Decks, EFX & 909 y DE9: Closer to the Edit en las que el canadiense se mueve como pez en el agua manipulando y confundiendo la técnica del Dj y sus mezclas, con la del arte del bootleg. Hawtin utiliza la tecnología más puntera - Abelton Live y DigiDesign ProTools- para servir hasta 95 minutos de minimal cristalino. Minus se convierte poco a poco en la punta de lanza del nuevo sonido minimal enfocado a la pista que domina el mundo tal y como se puede comprobar en el documental producido por la publicación Slices: Pioneers of Electronic Music - Vol. 1, A Documentary Film About Richie Hawtin.
Aora ya en 2010 Plastikman vuelve alos escenarios con su nuevo tour mundial presentando su nuevo directo que es una nueva esperecian sensorial para el, un juego de luces y sonidos pocas veces visto.
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